| jueves, 07 de abril de 2005 | ||||||
Etiología
Dentro de esta categoría se incluyen las siguientes enfermedades:
hemofilia A Hemofilia A La hemofilia A es el más común de estos trastornos y es el resultado de la deficiencia del factor VIII de la coagulación.
Las mujeres con un gen defectuoso del factor VIII son portadoras de este rasgo. El 50% de la descendencia masculina de mujeres portadoras presenta la enfermedad y el 50% de la descendencia femenina es portadora. Así mismo, todas las hijas de un varón hemofílico son portadoras del rasgo. La gravedad de los síntomas puede variar en esta enfermedad y las formas más graves se manifiestan desde muy temprano. El sangrado es la característica más importante de este trastorno y ocurre algunas veces, aunque no siempre, si el niño es circuncidado. Otras manifestaciones hemorrágicas aparecen cuando el niño comienza a movilizarse. Los casos leves pueden pasar inadvertidos hasta una edad posterior, cuando se presenta un sangrado en respuesta a una cirugía o un trauma. La hemorragia interna se puede presentar en cualquier sitio y es común el sangrado al interior de las articulaciones. Los factores de riesgo son los antecedentes familiares de sangrados y el ser del sexo masculino. La incidencia de la hemofilia A es de 1 caso por cada 5.000 hombres. Hemofilia B La hemofilia B es causada por la deficiencia del factor IX de la coagulación. Este trastorno es causado por un rasgo recesivo ligado al cromosoma X, donde se localiza el gen defectuoso. De esta manera, el trastorno se presenta principalmente en las mujeres. Éstas son portadoras de dos copias del cromosoma X, de modo que si el gen del factor IX en uno de los cromosomas es defectuoso, el otro puede compensar. Los hombres, sin embargo, portan únicamente un cromosoma X, de tal forma que si el gen del factor IX en ese cromosoma es defectuoso, el niño desarrollará la enfermedad. Las mujeres con un gen defectuoso del factor IX son portadoras de este rasgo. El 50% de la descendencia masculina de las mujeres portadoras tendrá la enfermedad y el 50% de la descendencia femenina será portadora. Así mismo, todas las hijas de un varón hemofílico son portadoras del rasgo. La gravedad de los síntomas puede variar en esta enfermedad y las formas graves se manifiestan en forma temprana. El sangrado es la característica más importante de este trastorno y ocurre algunas veces, aunque no siempre, si el niño es circuncidado. Otras manifestaciones hemorrágicas adicionales aparecen cuando el niño comienza a movilizarse. Los casos leves pueden pasar inadvertidos hasta una edad posterior, cuando se presente un sangrado en respuesta a una cirugía o a un trauma. La hemorragia interna se puede presentar en cualquier sitio y es común el sangrado en el interior de las articulaciones. Los factores de riesgo son los antecedentes familiares de sangrado y el ser del sexo masculino. La incidencia de la hemofilia B es aproximadamente de 1 caso por cada 32.000 hombres. Enfermedad de von Willebrand Es un Trastorno hemorrágico de origen hereditario causado por la deficiencia del factor VIII que puede ser de leve a severa, niveles bajos del antígeno relacionado con el factor Vlll (sustancias necesarias para la coagulación de la sangre). Además hay insuficiencia del factor von Willebrand, que también ayuda a la coagulación sanguínea. El factor von Willebrand ayuda a que las plaquetas se adhieran a las paredes de los vasos sanguíneos y a que se adhieran unas con otras, lo cual es necesario para lograr la coagulación normal de la sangre. Localizaciones de hemorragias más frecuentes.
Hemorragias mucosas:
Hematomas musculares:
Dado que hay músculos encapsulados, la tensión provocada por la sangre vertida puede producir la destrucción del músculo, la compresión del sistema vascular (arterias y venas) y de los nervios vecinos con consecuencias funcionales importantes. Cabe destacar el hematoma del psoa que se manifiesta por dolor en la ingle y flexión del muslo, a menudo tiene tendencia a reaparecer.
Hemorragia cerebral:
La presencia de sangre en el interior de la articulación pone en marcha una serie de mecanismos que afectan a la membrana sinovial, provocando su hipertrofia y la tendencia a presentar nuevas hemorragias.
Hemorragia urinaria:
- hernia de hiato,
Hemoptisis: En todos los casos es necesario iniciar precozmente el tratamiento con el factor deficiente para normalizar la coagulación. Se debe acudir al hospital de forma urgente en las situaciones siguientes:
- Hemorragias que por su localización puedan comportar importantes pérdidas sanguíneas que requieran la transfusión de sangre. Gravedad de la hemofilia Se han descrito tres niveles de gravedad de la hemofilia (grave, moderada y leve) en relación a la actividad de factor presente en el plasma. Este hecho es muy importante por dos motivos:
Generalmente, pero no siempre, el nivel de actividad de factor presente en el plasma del enfermo determina la frecuencia y gravedad de las manifestaciones hemorrágicas, y como consecuencia define las necesidades del tratamiento. El nivel de actividad de factor, y por tanto la gravedad de la hemofilia, se mantiene constante en una familia determinada. De esta manera el niño hemofílico en una familia con historia de hemofilia moderada también tendrá una forma moderada de esta enfermedad.
Cuando el nivel de factor es inferior al 1%, hablamos de hemofilia grave. En estos casos las hemorragias espontáneas son muy frecuentes y graves. Las pequeñas cantidades de factor, entre el 1 y el 5%, presentes en los enfermos con hemofilia moderada son suficientes para proporcionar una cierta protección, de manera que las hemorragias espontáneas son menos graves y menos frecuentes. Los enfermos con hemofilia leve tienen niveles de factor entre el 5 y el 25%. Estos no presentan hemorragias espontáneas y frecuentemente se les diagnostica cuando son adultos. Sintomatología Hemofilia A
Sangrado nasal
sangrado nasal
Sangrado nasal Hemofilia A
TPT prolongado. Es un examen que mide el tiempo de coagulación en el plasma (la porción líquida de la sangre). Está enfocado en un paso específico del proceso de coagulación. TPT prolongado tiempo de protrombina normal tiempo de sangría normal fibrinógeno normal disminución de los niveles del factor IX sérico Enfermedad de von Willebrand
Conteo de plaquetas normal Hemofilia A El tratamiento rutinario es la infusión de concentrados del factor VIII para reemplazar el factor defectuoso de coagulación. La cantidad de dicha infusión depende de la gravedad y del lugar del sangrado y del tamaño del paciente. La hemofilia leve se puede tratar con la infusión de crioprecipitado o desmopresina (DDAVP), los cuales provocan la liberación del factor VIII que se almacena en el revestimiento interior de los vasos sanguíneos del cuerpo. Para prevenir una crisis hemorrágica, a las personas con hemofilia y a sus familias se les puede enseñar la forma de administrar concentrados del factor VIII en sus hogares, ante los primeros signos de sangrado. Las personas con formas severas de la enfermedad pueden requerir transfusiones profilácticas de forma regular. Dependiendo de la gravedad de la enfermedad, se puede administrar concentrado de factor VIII o desmopresina (DDAVP) antes de practicarles una extracción dental o una cirugía con el fin de prevenir el sangrado. Es necesaria la vacunación contra la hepatitis B, dado que hay un aumento en el riesgo de exposición al virus de la hepatitis, debido a las frecuentes infusiones de productos sanguíneos. Los pacientes que desarrollan un inhibidor para el factor VIII pueden requerir tratamiento con otros factores de la coagulación, tales como el factor VIIa, que pueden ayudar a la coagulación incluso en ausencia del factor VIII. Hemofilia B El tratamiento rutinario es la infusión de concentrados del factor IX para reemplazar el factor defectuoso de coagulación. La cantidad de la infusión depende de la gravedad y del lugar del sangrado y del tamaño del paciente. Se recomienda la vacunación contra la hepatitis B para individuos con hemofilia B dado el aumento del riesgo de contraer la hepatitis por la frecuente exposición a productos sanguíneos. Para prevenir una crisis hemorrágica, a las personas con hemofilia y a sus familias se les puede enseñar la forma de administrar concentrados del factor IX en sus hogares, ante los primeros signos de sangrado. Las personas con formas severas de la enfermedad pueden requerir infusiones profilácticas de concentrado del factor IX de forma regular. Dependiendo de la gravedad de la enfermedad, se pueden administrar concentrados del factor IX a las personas antes de practicarles una extracción dental o una cirugía para prevenir el sangrado. Enfermedad de von Willebrand Por lo general, el sangrado es leve para la mayoría de los pacientes. Sin embargo, si se presenta algún trauma o se programa una cirugía, se puede suministrar crioprecipitado (DDAVP, por sus siglas en inglés) para elevar los niveles del factor von Willebrand, con lo cual disminuye la tendencia al sangrado. Además, plasma fresco o ciertas preparaciones del factor VIII se pueden utilizar para disminuir el sangrado. Algunos subtipos de la enfermedad de von Willebrand no responden al DDAVP, por lo que se debe determinar el subtipo antes de confiar en el DDAVP en caso de sangrado significativo. Además, se puede hacer un ensayo con el acetato de desmopresina (DDAVP) antes de la cirugía para comprobar si aumentan los niveles del factor de von Willebrand. Los pacientes con este trastorno no deben tomar medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINES), como la aspirina o el ibuprofeno, sin consultar antes con el médico.
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